Hoy podemos
hacernos ilusiones,
y mañana podemos
decepcionarnos
por las pretensiones.
Despertémonos
del sueño ideal
para hacerle frente
a la realidad.
El ayer es algo falso,
algo muy lejano;
aquello era un tiempo
lleno de optimismo.
El ayer era brillante,
lleno de prosperidad,
ahora es un recuerdo
por el cual hay que llorar.
Ese entusiasmo
y ese optimismo
ya se han esfumado;
se han desvanecido.
Ya nada importa,
solo sobrevivir
y nada más,
sin nada que esperar,
y ver qué vendrá.
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