Hoy en la noche se levantan de sus tumbas los muertos,
los fantasmas de las suegras salen a aterrar al marido,
y algunos fantasmas van a ver si ya ganó su equipo,
además de ir a ver el monumento a sus vicios.
Es el altar que sus seres queridos ponen
para recordar las adicciones que tenían,
y con mucha gracia, su vida recuerden
como el buen tequila que se bebían.
Época del cempasúchil anaranjado,
de disfrazarse de los que están enterrados,
y a la muerte pintarle huevos
en un desfile caminando y danzando.
Ya saben que el que se lleva se aguanta,
cuando valgan madres no estén llorando,
aunque igual y la muerte se lo tome a guasa
y en el otro lado todos se estén riendo.
¿Y qué decir de las calaveritas?
rimas burlonas y hechas con cariño;
aunque el hacerlas sea algo ñoño,
sigue siendo una tradición muy bonita.
Es una tradición completa el Día de Muertos,
donde se les da la bienvenida a los que se fueron,
a aquellos quienes están nuevamente con los vivos,
y juntos poder recordar los buenos momentos.
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