¿Cómo decirte que me gustas?
¿Que a veces no me agradas?
¿Que no me gusta lo que dices,
aunque tan linda estés?
Tan equivocada a veces estás,
querida mía. Hermosa mujer,
no me gusta nada de lo que piensas,
y que ojos tan lindos has de tener,
esos ojos que me hacen temblar,
esa boca que quiero besar,
y luego dices cosas que no,
usando ese maldito tono.
Me gustas, muy linda y brillante eres,
aunque pocas cosas interesantes tienes.
Yo respeto tu opinión sobre algunos temas,
pero terminar juntos, jamás.
Muy contradictorio es este pensamiento;
a veces la vida es tan rara.
Es difícil llegar a un entendimiento,
no importa cuanto lo tratara.
II
Tal vez lleguemos a un entendimiento,
tal vez llegar hasta darnos un beso.
Aún no quiero aventurarme a nada,
sino tal vez me vaya de la chingada.
¿Acaso tengo miedo al rechazo?
Claro que sí, querida mujer.
Sin saberlo, he sido flechado;
fuerte y decidido debo ser.
Estos son los giros de la vida,
y uno debe saber que hacer,
con riesgo a una cachetada
o tal vez algo obtener.
Como antes ya lo he dicho,
eres linda y brillante,
pero somos de mundos distintos;
a veces te siento tan distante.
Tu belleza ya no es algo que me tiente.
En algunas cosas estamos de acuerdo
y cierto compañerismo existe,
sin embargo, hay más silencio incómodo.
Por lo que eres te respeto.
Ahora sé que lo nuestro no será,
yo necesito a alguien más
con quien pueda pasar mejores momentos.
Contigo siempre me siento confundido,
por lo que haces y decides no hacer,
a veces estarás ahí, a veces no;
me buscas, pero no me dejas buscarte.
Aún tengo curiosidad
de qué más hubiera pasado,
pero ya se me pasará;
se quedará en el olvido.
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