Todos los fines de semana había fiestas;
un lugar a donde ir a descontrolarse
en compañía de mis amigos y amigas.
Lo único que importaba era divertirse.
En clases siempre nos divertíamos;
de cada ocurrencia nos reíamos.
Sentíamos que el mundo era nuestro
y no nos importaba el futuro.
Eran tiempos más sencillos,
había pocas preocupaciones;
solo estaban las amistades,
las diversiones y las clases.
Ahora todo parece muy lejano,
sin intención de regresar.
Esos eran días dorados,
algo bueno que recordar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario