El pasado a veces vuelve a aterrorizarnos,
empezamos a sentirnos encarcelados;
volvemos a sentir estas cadenas que arrastramos,
estas que son las heridas que llevamos.
Hay cosas que no tienen solución,
no podemos retroceder el tiempo
y evitar estar en la misma posición,
en ese mal momento.
Lo único que queda es reconocerlo,
vivir con lo irreversible,
no volver a cometerlo
y aprender de lo irreparable.
Son nuestras heridas
las que nos han forjado,
algo que forma parte de nuestras vidas;
algo que debe ser apreciado.
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